55 Days To Go: Sawabona (Spanish One)

Es que me gusta demasiado estar sola.

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En el terreno de las relaciones la palabra balance es clave, de otra forma la interacción se vuelve en un monólogo del que habla y en verbo solitario del que hace. Obviamente del desbalance salió corriendo Sara, como una loba corre al agua para sanar las heridas de su domesticación. Así como la enfermedad es un desbalance en el cuerpo, su profunda tristeza representó una fiebre causada por la relación. Ya no era posible cargar con ambos, su rol de la esposa/madre la había quebrantado. Se había dado cuenta que el hombre que a su lado dormía no era  y se mostraba iluso y renuente a profundizar en su espejo, ella misma. La rebotó diciendo que aunque cumpliera con todos los requisitos que el pedía, ella no era esa mujer… ¿”cosificar” a la mujer?

Luego ya de un tiempo razonable de dolor y de luto, los horizontes para Sara se asomaban vastos, cándidos, y a la vez, temerosamente amplios. Un domingo de enero, de noche, mientras se cocinaba así misma una cena, escuchaba música y escribía ocasionalmente en su tabla, su voz interna se despertó diciendo:  “Es que me gusta demasiado estar sola”. Que lujo poder permanecer en silencio, profundizar en la alegría del conocerse asimismo, servirse lo último del coquito que su madre había preparado ese año y saber que cada vez que el señor miedo y las señoritas dudas quisieran montar caseta de campaña en su vecindario, siempre podía cerrar los ojos y meditar en el significado verdadero del amor. Que no es otra cosa que la personificación verdadera de la divinidad y la medicina incorruptible al desasosiego producido sobretodo por miedo.

Sara había comprendido que debía dejar libre a Jorge, independientemente lo amara como lo hacía. Precisamente por amor hacia sí misma, continuaba entendiendo que su creación como mujer era lo más importante. Que el proceso de despersonalización en el que el uno se abandona para amalgamarse al proyecto del otro  -que históricamente ha alcanzado más a la mujer- en su caso ya había finalizado y felizmente no había vuelta atrás. Desde sus adentros escuchó aquella magnífica voz un domingo de enero. Su vida estaba destinada a cambiar drásticamente, así como ella misma lo había decretado aquella noche que decidió la libertad del ser versus el proyecto de la pareja que no correspondía. Aquella noche que las palabras la rompieron por dentro, luego de incontables intentos.

La historia de Sara es una cercana. Aprender de ella es aprender de la valentía de los seres humanos para romper con esquemas y construir desde la destrucción, cimientos nuevos y duraderos, que provengan desde el perdón, primero hacia uno mismo y luego hacia los otros. Todavía habían noches de coraje, de dolor, pero eran las menos, y las abrazaba como una niña que agarrando un globo inmenso y cerrando sus ojos, lo asfixia con el propósito de hacerlo explotar con estruendo. Sin cerrarse a las posibilidades, pero si enfocando en sus significados de vida.

Sawabona/Shikona es un saludo que proviene del sur del África en el que los seres reconocen que existen el uno para el otro cuando existe la valoración y el respeto. ‘Motto’ personal para Sara que invita a la reflexión de una nueva era espiritual, un nuevo acercamiento a las relaciones, un nuevo acercamiento a las nuevas mujeres y hombres en sí.

“Es que me gusta demasiado estar sola, por lo tanto, un placer, soy Sara (Sawabona)”.
“El placer es mío (Shikona)”.

2 Thoughts.

  1. hola Marien … estoy leyendo el blog muy interesante y hermoso lo que comparten ustedes, gusto en saber de ti amiga, un abrazo Rose

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